25.08.04

Lo que se ve y lo que no se ve: Obras Públicas

por Larry Nieves Correo electrónico  844 palabras, 684 vistas

Traducido por Larry Nieves a partir de la traducción
inglesa (lo siento, no hablo francés) en Bastiat.org

Nada es más natural que una nación, después de asegurarse que una
empresa beneficiará a la comunidad, deba ejecutarla por medio del
consentimiento general. Pero pierdo la paciencia, lo confieso, cuando
escucho tan garrafal error económico propuesto en defensa de tal proyecto.
"Además será una forma de crear empleo para los trabajadores"

El Estado construye una carretera, edifica un palacio, arregla una vía, corta un canal, y de esa manera le da trabajo a ciertos obreros -eso es lo que se ve, pero depriva a algunos otros de trabajo y eso es lo que no se ve.

Se comienza a construir la carretera, mil hombres llegan en la mañana a
trabajar, se van en la tarde y cobran sus sueldos, eso es cierto. Si la
carretera no hubiese sido decretada, si los recursos no hubiesen sido
aprobados por la mayoría, esta gente humilde no hubiese tenido ni trabajo
ni salarios, esto también es cierto.

Pero, ¿es esto todo? ¿No contiene la operación, en su totalidad, algo
más? Cuando M. Dupin pronuncia enfáticamente las palabras: «La Asamblea
decreta» ¿Acaso los millones descienden milagrosamente de un rayo de luna
en las arcas de MM Fould y Bineau? Para que el proceso se complete, como
se dice, ¿acaso no debe el Estado organizar los ingresos tal como organiza
los gastos? ¿Acaso no debe poner a trabajar a sus colectores de impuestos
y a los contribuyentes, los primeros a cobrar y los segundos a pagar?
Estudie la pregunta ahora en sus dos elementos. Mientras especifica el
destino que el Estado le da a los millones aprobados por la mayoría, no
olvide especificar el destino que los contribuyentes le hubiesen dado
-pero que ahora no pueden- a los mismos millones. Entonces entenderá que
una obra pública es una moneda con dos caras. En una está grabado el
obrero trabajando, con su herramienta, lo que se ve, en la otra
el obrero desempleado, con sus herramientas, lo que no se ve.

El sofisma que este trabajo intenta refutar es más peligroso cuando se
aplica a las obras públicas, en tanto que sirve para justificar las
empresas más extravagantes y sin sentido. cuando un ferrocarril o un
puente son de utilidad, basta con mencionar dicha utilidad, pero ¿si no
tienen ninguna, que hacen los políticos? Se recurre entonces a la
siguiente mistificación: «Tenemos que generar empleo para los
trabajadores»

En consecuencia, se dan órdenes para que el alcantarillado de
Champ-de-Mars sea hecho y desecho. El Gran Napoleón -se dice- pensó que
estaba haciendo una gran obra filantrópica al ordenar construir zanjas y
hacerlas luego llenar. Napoleón dijo, entonces «¿Qué siginicado tiene la
obra? Todo lo que queremos es ver la riqueza distrbuida entre las clases
trabajadoras»

Pero vayamos a la raíz del problema. Estamos siendo engañados por el
dinero. Demandar la cooperación de todos los ciudadanos en una obra
colectiva, en forma de dinero, es en realidad demandar concurrencia en
especie, pues cada uno procura, con su propio trabajo, la suma que debe
pagar en impuestos. Ahora bien, si todos los ciudadanos fuesen reunidos y
obligados a ejecutar en conjunto un trabajo útil para todos, se entendería
fácilmente: su recompensa sería encontrada en el resultado del mismo
trabajo.

Pero si después de reunirlos, los obliga usted a construir carreteras
por las cuales nadie queire pasar, palacios que nadie habitará, todo bajo
el pretexto de encontrarles trabajo, la cuestión sería absurda y tendrían
el derechod de argumentar: «No tenemos nada que ver con este trabajo,
preferimos trabajar por nuestra propia cuenta»

Un procedimiento que consiste en hacer cooperar a los ciudadanos por
medio de dinero y no de trabajo, no altera, de ninguna manera, el
resultado general. Pero por éste, la pérdida recaería en todos. Por aquél,
quienes son empleados por el Estado emplea, evaden su parte de la pérdida,
agregándola a la que sus compatriotas ya han sufrido.

Hay un artículo en nuestra constitución que dice: «La Sociedad favorece
y estimula el desarrollo del trabajo, a través de obras públicas por el
Estado, los departamentos y las parroquias, como medio de emplear a
aquellos necesitados de trabajo»

Como medida temporal, durante una emergencia o un invierno intenso, tal
interferencia con los contribuyentes podría ser de alguna utilidad.
Funciona de la misma forma que las aseguradoras. No agrega nada, ni al
trabajo, ni a los sueldos, sino que toma trabajo y sueldos de tiempos
normales, para darlos -con pérdida es cierto- en tiempos de dificultad.

Como medida permanente, general o sitemática, no es más que una
mistificación ruinosa, una contradicción, que muestra un poco de trabajo
emocionante, que es visto y oculta un montón de trabajo que ha
sido impedido, que no es visto.

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2 Referencias

la lección de Bastiat
Frédéric Bastiat fue un economista francés que vivió durante el siglo XIX. Una de sus enseñanzas básicas se encuentra en su obra Lo que se ve y lo que no se ve:

En la esfera económica, un acto, una costumbre, una institución, una ley no engendran un...
07.10.05 @ 12:57
156 millardos para cooperativas
Nota de la ABN:

En el programa número 242 del programa Aló, Presidente, el mandatario venezolano, Hugo Chávez, anunció que se aprobaron 156 millardos para financiar a las cooperativas que no han recibido recursos de la misión Vuelvan Caras, en su pr...
19.12.05 @ 13:23
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