15.09.05

Katrina y el gobierno: una combinación peligrosa

por Larry Correo electrónico  743 palabras

El Instituto Ludwig von Mises tiene un par de artículos que lidian con la falacia de que el desastre logístico y humano post-Katrina fue consecuencia de la falta de acción gubernamental. A lo sumo, la mayoría de los analistas se conforma con criticar la ineptitud de los personajes encargados de las labores de rescate y ayuda. Muy pocos, sin embargo, se preguntan ¿no será que el problema de la respuesta inadecuada a la emergencia tiene que ver con la naturaleza del estado?

En ese orden de ideas Christopher Westley explica en FEMA should be shut down por qué la Agencia Federal para el Manjeo de Emergencias (FEMA por sus siglas en inglés) debe ser clausurada. ¿Cuál fue la respuesta de FEMA ante la catástrofe desatada por el huracán?

El mismo día [el 29 de agosto], nota el New York Post, Brown exhortó a los departamentos de bomberos locales fuera de Luisiana, Alabama y Misisipi a no enviar camiones o trabajadores de emergencia hacia las zonas de desastre sin un pedido explícito de ayuda de los gobiernos estatales o locales. Por sobre todas las cosas, el objetivo de todo esfuerzo de socorro (tal como Brown escribió en otro memo) es "comunicar una imagen positiva de las operaciones de desastre a los funcionarios del gobierno, organizaciones comunitarias y al público general"

Verá usted, es más importante para el gobierno la imagen que presentan al público que las vidas y la propiedad de las víctimas de huracán. En cambio, las organizaciones privadas que se dieron a la tarea de ayudar a las víctimas actuaron siguiendo una estrategia completamente diferente,

Después de la tormenta, mientras Brown [el director de FEMA] estaba escribiendo memos, Wal-Mart ofrecía US$ 20 millones en donciones en efectivo, 1.500 camiones de carga con mercancías gratis, comida para 100.000 platos y la promesa de un trabajo para cada uno de sus trabajadores desplazados (...)

¿A qué se debe la diferencia en actitudes? Los estatistas, incapaces de aceptar que el problema de fondo es el estado, apuntarán a factores circunstanciales: la incompetencia de las autoridades, el desvío de recursos materiales y humanos hacia la guerra en Iraq, etc. El libertario, en cambio, conoce las limitaciones de la acción estatal, derivadas de su condición de ente monopolístico y coactivo.

William Anderson profundiza más en este aspecto en Katrina and the Never-Ending Scandal of State Management:

la mayoría de los observaores han omitido lo que es dolorosamente obvio: la respuesta del gobierno concordó perfectamente con la forma de actuar de la gente en el gobierno en tales situaciones. Para decirlo de una forma alternativa, el gobierno estaba siendo gobierno de la misma manera que un perro es un perro.

(...)

Cuando el gobierno actúa para proporcionar servicios a los particulares, actúa en un contexto muy distinto al que ocurre cuando organizaciones privadas proveen dichos servcios. Los servicios post-Katrina realizados por la Cruz Roja y otras organizaciones (...) no vinieron con la amenaza de la fuerza acompañándolos. Los voluntarios de las iglesias no pueden arrestar o hasta matar a alguien en semejantes circunstancias, pero un representante del gobierno puede hacer tales cosas sin reproches (...)

Además, los servicios del gobierno son prestados de una forma tan visible como sea posible. Cualquier persona que ha visto alguna de la cobertura de los acontecimientos post-Katrina, ha visto una sucesión de conferencias de prensa y poses de cámara de funcionarios del gobierno (...) personas cuyo trabajo es ser vistos haciendo el "bien" para sus electores (...)

Y esta última es una consecuencia del sistema democrático. Político que no figura en los medios haciendo "algo" tiene sus prospectos de reelección seriamente amenazados.

La conclusión es que las acciones y omisiones del gobierno en todos los niveles se combinaron con el poder destructivo de uno de los huracanes más devastadores de la historia estadounidense, amplificando -en vez de atenuar- sus efectos. Pero si usted va un poco más allá de la superficie, y se ayuda de un poco de teoría económica, será capaz de ver que tal comportamiento del gobierno es inherente a la naturaleza monopolística del estado. Los venezolanos tuvimos nuestra propia experiencia con la ineptitud gubernamental en el manejo de desastres naturales.

Ya viene siendo hora que se intenten otras soluciones

A propósito, ¿Ya hizo su caritativa donación?

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2 comentarios

Comentario De: Javier G [Visitante]
Javier GEn que se diferencia el estado comportandose de esa manera y una agencia de proteccion tratando de proyectar la imagen de que hace algo?

Me explico: a la agencia quizas le conviene aparentar, pues lo que importa es la mayoria de la clientela. Mientras la clientela este tranquila, todo va bien. El problema NO es sobre la naturaleza del estado sino el hecho de que estar bien informado es dificil (por no decir imposible).

Claro, supongo que me diran que en el mundo liberal la agencia informativa y la de proteccion no son las mismas, mientras que actualmente el estado tiene el monopolio de los medios de informacion. Si ese es el mejor argumento a favor, ni contesten (si contestan, disculpen que no pueda leerlo hasta dentro de 24 horas).

Por supuesto que el desastre puede ser tal que la agencia no sea capaz de ocultarlo. Eso fue lo que le ocurrio al gobierno. Mi punto no es justificar al gobierno, es que no hay organizacion de ningun tipo que se escape, el problema es el de manejo de la informacion.
15.09.05 @ 21:49:37 -0430 VET
Comentario De: Larry [Miembro] Correo electrónico
LarryBueno, en primer lugar la Agencia de Protección (AP) tendría que pagar con sus propios fondos toda la propaganda que contrate, es decir, no sería capaz de socializar el gasto en publicidad. En consecuencia, dicho gasto tenderá a ser más racional y económico.

Pero lo más importante es que la AP estaría atendiendo a clientes, quienes pagan por sus servicios. Si bien es posible que la AP se concentrase en las RR.PP. en vez de socorrer a sus clientes, esto es poco probable. Los cleintes que se sintiesen defraudados por el manejo de la emergencia tendrán un fuerte incentivo por cambiarse a otra agencia. No sólo eso, sino que si la AP está incumpliendo con disposiciones específicas del contrato firmado por las partes, los afectados podrían demandarla en una corte por esa razón. Todos estos incentivos desaparecen con el estado, no hay contrato, no hay posibilidad de "escape". Desde luego que es posible que algunos residentes de Nueva Orléans demandaran al gobierno por incumplirles las promesas, de ganar dicha demanda quienes pagarían serían los "contribuyentes" con sus impuestos.

Claro que en la sociedad liberal todavía existiría espacio para falas garrafales. Los seres humanos son impredecibles, después de todo. Lo que decimos es que en dicha sociedad, la estructura de incentivos tiende a reducir ese margen de error tanto como sea económicamente posible.

Hay otros asuntos, como el rol de las aseguradoras en la determinación de las decisiones de urbanización de ciertas ubicaciones geográficas o el rol del gobierno en la creación del llamado "riesgo moral", pero no me quiero extender demasiado en los comentarios.
16.09.05 @ 11:59:36 -0430 VET
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